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SOMOS ARBOLES DE CABEZA

Historia de un viaje al pasado de la tierra y al futuro del surfing argentino: Quiksilver Surf Freeride Tour, Chile.

Cuando me pidieron una nota sobre nuestro último viaje a Chile, me hundí en un pensamiento mullido pero no por ser mullido significa que fuera cómodo, sino profundo y acolchonado.

Comencé entonces a buscar cauces filosóficos que expliquen el fenómeno de viajar. O mejor aún que pongan en palabras el fenómeno del viaje a las olas, a otras olas. Después de todo, el surfing y la búsqueda de las olas siempre fueron algo indivisible. Surfing y búsqueda, son parte del mismo tejido, constituyen el mismo ADN. Entonces se me ocurrió la loca idea de invertir una analogía. Voy a transitar la idea, ojala que para cuando la haya atravesado, esta idea se haya convertido en la nota que me pidieron.

Arranque por pensar que los arboles no viajan porque no les es posible. ¡Buen arranque! 

Excelente recibimiento de las olas en Chile.

Los arboles no pueden viajar porque están atados al lugar adonde su raíz se afianzo en la tierra, creo, quiero y debo creer que si los arboles pudieran romper el embrujo con el suelo que les alcanza su sustento y que a la vez los atrapa, hasta ellos viajarían. Lo harían (probablemente) buscando el solcito de la primavera, tierra más negra, mejores lluvias, el patio de un jardín de infantes o tal vez un árbol amigo. Fue entonces que me pregunte: ¿Cuál sería la raíz de un surfista? ¿Adónde crece? ¿De qué nos alimentamos? Y entonces se me dibujo ese mismo árbol pero al revés, un árbol cuyas hojas se transforman en pies descalzos para poder avanzar y cuya raíz apunta siempre hacia arriba directamente hacia al sol, los surfistas somos un árbol diferente, que comprende y sabe de avanzar y de detenerse (atributos de todo aquello que puede moverse) y que nos alimenta el sol y en ese, “ningún lugar” iluminado y calentito nuestras raíces están. A diferencia del árbol, los seres humanos nos movemos desde que nacemos, cambiamos de escuela, de barrio, de club, de ciudad, nuestros antepasados lo hicieron de país y de continente por mejores condiciones laborales y huyendo del puño que por lejano se lo llamo “enemigo” y así emigraron, con la vista puesta en el horizonte y el corazón en el pasado… Y antes que los que estuvieron antes que nosotros y antes aún de que las tierras tuvieran nombres diferentes y por eso líneas imaginarias llamadas limites, los movimientos humanos eran dictados por la comida y por el clima, pero no fue hasta que agarramos una tabla de surfing que la interminable búsqueda comenzó realmente para nosotros y que toda la fuerza del espíritu nómade afloró irremediablemente. Hay quienes dicen que los humanos no tenemos instintos, hay quienes los llaman pulsiones, y hay quienes denostan ambos conceptos, en esta marea de teorías y contra teorías, humildemente pienso que, si Freud hubiera conocido el surfing hubiera dejado la práctica de la psicología…

Altas olas durante la estadía.

El Quiksilver Freeride Tour es la interminable búsqueda, por mares y por montañas, nuestra búsqueda siempre estará viva porque su estado etéreo, ideal y prístino, no es el hallazgo sino la búsqueda en sí misma.

Juan Cruz Ruggiero batida.

En esta oportunidad elegimos viajar a Chile, y después de haber presenciado las largas sesiones de nuestros deportistas y de haber compartido algunas de esas sesiones con ellos, estoy seguro de que Chile es uno de los escenarios más fantásticos del planeta para surfear. Olas sin fin, rodeadas de rocas gigantescas enmarcando la vista, cubiertas de pinos que crecen por doquier, atmósferas y luces surreales, con brumas que aparecen y luego se esfuman y aromas de bosques infinitos, atardeceres sobre el mar con tonos dorados y rosas y aguas verdes traslucidas. Caminos rurales, campos sembrados y extensiones de arenas negras con dunas altísimas, lagunas próximas al mar y ríos vertiendo el agua del deshielo reciente de la montaña enorme e indómita a nuestras espaldas. Eso es Chile, la naturaleza bramando el susurro de un planeta que no está quieto y sigue su inexorable destino tectónico.

Martín Passeri airshow.

Martin Passeri: Este viaje para mí denota el compromiso de la marca y del equipo por trabajar integralmente; no sólo dar el apoyo para que cada uno después decida que hacer, sino trabajar sobre su desarrollo, sobre su rendimiento. Si eso trae resultados todos vamos a estar felices. Pero la idea de un viaje intenso a un lugar con olas, de trabajar con medios, con entrenador y con un escenario armónico es un cambio de paradigma que pone a la empresa en un lugar de ayudar a crecer a los deportistas. Por otro lado, tengo la suerte de que el equipo es joven, abierto y entregó lo mejor de sí para poder aprovechar al máximo este viaje. Tuvimos buenas condiciones y se trabajó constantemente para que se haga cada cosa a su debido tiempo y prácticamente no hubo tropezones. Fue muy fluido todo, creo que todos se adaptaron a cada propuesta, a cada charla y fue muy rico para todos. Esta es la forma que yo entiendo que se debe trabajar con los jóvenes, para poder formarlos, desarrollarse y aprender, para así llegar más alto de lo que ellos mismos se proponen

Fueguito y confraternidad.

Las olas vienen del mar y esto que parece tan evidente y casi infantil define al surfing que amamos, ya que para practicarlo debemos darle la espalda al mundo y a todas sus luces, eso es el Quiksilver Freeride Tour de espaldas al mundo y de cara a la línea que decide cuanto es cielo y cuanto es agua.

Nazareno Pereyra volando en las olas chilenas.

Quiksilver cumple 50 años y lo que nos muestra una mirada en su historia es el concepto claro de la herencia de generaciones anteriores influenciando a las generaciones nuevas, engranajes todos de la vida misma, la mano curtida guiando a la mano pequeña, la arruga acompañando a la tersura de la piel dueña de todo tiempo futuro, el cuento y la anécdota en derredor del fuego ancestral que mientras sube al cielo espiritual de todo rito, va legando su experiencia pasada de oído en oído, nuestra campaña celebra ese legado bajo el slogan “Generations of Quiksilver” y para empujar esa rueda Martín Passeri, flamante integrante del equipo de surfistas de Quiksilver Argentina y a la vez de nuevo en casa, ya que Martín fue deportista de Quiksilver Argentina hace más de 25 años, y junto con él, los chicos de la nueva generación Quiksilver que lo acompañaron en esta aventura: Andrés Mondo (18 años); Juan Cruz Ruggiero (16 años) y Nazareno Pereyra (15 años) y para que todo lo que ocurrió por el camino quedara retratado para siempre, el fotógrafo necochense Hernan “Canty” Ramos y el productor y filmmer de Bariloche Gregorio Campi de BQP Films.

Nazareno Pereyra: “Me encanto conocer la nieve que había por el camino. Entendí que dar respeto devuelve respeto”

Las olas y los vientos estuvieron de nuestro lado y cuando no, nos adaptamos, nos movimos, exploramos, y encontramos.

Nazareno Pereyra a pleno.

Izquierdas perfectas enclavadas en paisajes soñados sirvieron de lugar para que la experiencia ganada por Martín en todos estos años de búsquedas y encuentros pudiera derramar y ser recibida por los “youg guns” del equipo, y de tanta búsqueda en la tierra de las izquierdas, hasta encontramos unas derechas.

Hubieron días en los que el sol nos acompañó en todo su recorrido por la bóveda celeste y otros días nubosos en los que ni el más refinado de los filtros de Instagram podría darle ese tono “Gingham” a las fotos, el viento vino del norte y después vino del sur y desde el oeste también vino el viento de a ratos, pero todos los días tuvimos olas.

Andy Mondo en acción.

Andrés Mondo: “Lo que aprendí de este viaje a Chile es que al surfear rodeado de buena compañía disfrutas mucho más”

 Comimos carnes asadas a la luz de las estrellas y sándwiches a las apuradas con el wetsuit colocado y sentados en la caja de las Nissan Frontier que superaron todos los obstáculos del camino y superaron todas nuestras expectativas.

La cordillera y sus miles de paisajes nos acompañaron gran parte del recorrido y nosotros ahí, pegados a las ventanas tratando de comprender si Talkien inventó esas vistas o solamente las copio para su saga cinematográfica.

 Juan Cruz Ruggiero: “Este viaje me enseño que la humildad y el respeto te abren puertas dentro y fuera del agua”

Los chicos de una escuela compartieron buenos momentos con los riders de Quiksilver.

Volvimos a la Argentina hermanados en los recuerdos y las experiencias, seguros de haber diferenciado a la perfección lo que significa ser viajero de lo que significa ser turista, obedeciendo a nuestra necesidad biológica de buscar nuevos paradigmas, ampliando nuestra visión del mundo, sembrando nuevas amistades a nuestro paso y descubriendo que solo somos una infinitesimal parte constitutiva del todo. Seguros de que conociendo más el mundo, nos conoceremos mejor a nosotros mismos, y que para viajar hacia adentro hay que partir hacia lo desconocido.

Concluye una nueva etapa en el recorrido sempiterno del Quiksilver Freeride Tour y comienza la búsqueda de una nueva historia, se acaba el asfalto y el camino continúa y luego se hace sendero, y un poquito más allá una vaga huella, es ahí mismo, adonde la huella desaparece, que arranca nuestra próxima aventura.

Video Realización: BQP Films

Direccion deportiva: Martin Passeri

Deportistas: Martin Passeri, Andrés Mondo, Juan Cruz Ruggiero, Nazareno Pereyra

Presentado por: NISSAN Argentina

#QuiksilverSurfFreerideTour

Texto: Juan Cruz Lanzinetti

Fotos: Hernan Canty Ramos