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Del Mar a la Tierra ¿Por qué varan los cetáceos?

Por Ricardo Bastida / Biólogo Marino y Surfista / bastidaricardo@gmail.com

Los Cetáceos (ballenas y delfines) son los únicos Mamíferos totalmente adaptados al medio acuático. Otros mamíferos marinos, como lobos y focas, también están adaptados a dicho ambiente, pero indefectiblemente necesitan del ambiente terrestre para reproducirse.

Los delfines piloto son otra de las especies que pueden vararse en forma masiva.

Ya conociendo estas características de los mamíferos marinos, surge la pregunta del por qué últimamente en Mar del Plata (MDQ) y localidades vecinas se han producido numerosos varamientos de grandes ballenas y delfines.

Mucha gente supone que esto es un fenómeno reciente y vinculado mayormente con los grandes impactos ambientales del siglo XX y XXI. Sin embargo, los varamientos se vienen registrando desde que el hombre habita el planeta. Ya hace más de 2000 años el Filósofo griego Aristóteles comentó en una de sus obras vinculada con la naturaleza que los varamientos se producían con cierta frecuencia en zonas costeras, pero se desconocían los motivos que los provocaban. Muchos siglos después, cuando aún no existía la fotografía, los varamientos de grandes ballenas también fueron registrados por famosos pintores y, al igual que hoy, convocaban a muchos curiosos

En los últimos tiempos se han varado con frecuencia ejemplares de Ballena de Joroba, en la costa bonaerense, especie cuya población austral se encuentra en recuperación.

Entre las situaciones inesperadas que nos depara la naturaleza, una de las más impactantes es el varamiento de grandes ballenas o los varamientos masivos de delfines de hábitos sociales.

En 2018 se produjeron en MDQ y otras localidades costeras bonaerenses numerosos varamientos. Sin embargo, nuestra ciudad ya fue famosa a nivel mundial cuando el 10 de octubre de 1946 fue testigo del varamiento masivo de falsas orcas. Esto ocurrió en las playas céntricas de nuestra ciudad, cuando transcurrido el mediodía comenzaron a aproximarse a la costa grandes grupos de falsas orcas. Este hecho, como era de esperar, conmovió a la escasa población marplatense, y así curiosos y voluntarios trataron de reintroducir a los animales al mar. Pero, extrañamente, estos animales de inmediato volvían a vararse. Los esfuerzos fueron inútiles y 835 ejemplares de esta especie murieron luego de un largo sufrimiento.

Como en tantas oportunidades, investigadores de países desarrollados pusieron en duda una cifra tan alta. Fue recién en la década de 1970 que finalmente reconocieron que varamientos masivos de esa magnitud podían producirse, pues estaban ocurriendo también  en otras partes del mundo. Lamentablemente, durante la década del 40, no existían en Argentina grupos de investigación dedicados al estudio de los cetáceos, por lo cual fue muy poca la información científica que pudo obtenerse de dicho varamiento. Hacia finales del siglo XX recién volvieron a producirse varamientos de falsas orcas en la costa patagónica y de Tierra del Fuego, pero afortunadamente, para ese entonces, varias instituciones de Argentina contaban con especialistas para lograr un mayor conocimiento de estas especies y las circunstancias del varamiento.

Para rescatar, reintroducir y transportar eventuales animales muertos es fundamental contar con maquinaria especial de gran porte.

Estos varamientos masivos fueron calificados en muchas oportunidades como “suicidios animales”. Sin embargo, las verdaderas motivaciones se apartan de esta creencia. Llegados a este punto conviene diferenciar dentro de los cetáceos dos grandes grupos: las verdaderas ballenas que, en su mayoría, suelen ser especies de gran tamaño y pueden llegar a pesar hasta 100 toneladas, carecen de dientes, pero en cambio tienen unas estructuras bucales denominadas barbas. A través de ellas filtran su alimento, en general pequeños invertebrados o pequeños peces. El otro grupo de cetáceos posee dientes, son de pequeño a mediano tamaño, si bien algunas de las especies como la orca, el más grande de los delfines, puede alcanzar los 7 metros de longitud y pesar hasta 7 toneladas. Gracias a estos dientes pueden alimentarse de presas de mayor tamaño, como peces, calamares e incluso otras especies de mamíferos marinos, como el conocido ataque de orcas patagónicas a los lobos marinos, a otros delfines y a ballenas.

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